13 de octubre de 2006

Anarquismo y Marxismo

En el último tiempo los anarquistas han sido noticia por varias razones. Por la bomba molotov lanzada en contra de un ventanal de la Moneda y el enfrentamiento violento en el que se vieron envueltos con la JJCC por la intención de esta última de reprimir su accionar durante la marcha del 11 de septiembre que conmemoró un nuevo aniversario del golpe militar. También lo han estado por la represión que el gobierno encabeza en contra de un sector de ellos organizados alrededor de las “ocupas”.
Sin embargo, a pesar de que el anarquismo tiene aún un gran poder de atracción sobre la juventud, es justo reconocer que vienen en retroceso y que para nada justifica esta preocupación tan desmedida por parte del gobierno. En la medida en que el enfrentamiento entre las masas y el gobierno crece y se agudiza, el anarquismo lejos de crecer se ha reducido. Una muestra de ello es la definición de la juventud secundaria activista en la movilización del 2001 versus la del 2006. Mientras en el 2001 casi todos los dirigentes y activistas del movimiento se reconocían anarquista hoy sólo lo hace una minoría insignificante. Nosotros creemos que en la medida que la clase obrera siga colocándose en el centro de la escena ese poder de atracción seguirá reduciéndose aún más.
Sin embargo, esto no significa que el anarquismo desaparecerá. La crisis de los partidos tradicionales y la ausencia de una alternativa política proletaria en el país permite que el anarquismo siga influyendo en un espectro más o menos amplio de la juventud. Es a esa juventud, con la que compartimos no pocas horas de movilizaciones y debates en asambleas, que dedicamos este trabajo con el que intentamos sumaria y esquemáticamente describir y precisar los límites del movimiento anarquista y sus diferencias con el marxismo revolucionario.
El anarquismo no tiene ni un cuerpo doctrinario, ni una organización única. Su característica principal es la dispersión en esos terrenos. En este movimiento amplio encontramos posiciones de distinto tipo que han evolucionado en el tiempo generando corrientes más o menos ligadas a la actividad sindical, a los sectores artesanales, campesinos, juventud urbana, pequeñoburguesía radicalizada, sectores populares, estudiantes, etc.; con un amplio abanico de posiciones que van desde las posiciones más ultra izquierdistas hasta las ligadas a la cultura o incluso a formas de vida en particular (ocupas y otros), con combinaciones especificas entre todas ellas.
No obstante lo anterior, es posible extraer algunos elementos de orientación política y algunas definiciones de clase común a todas las corrientes que se definen a si mismas como anarquistas.
1.- El anarquismo tiene por objetivo construir una sociedad socialista o comunista.
Por tener su origen en una de las tantas tendencias que existieron durante la primera Internacional fundada en 1864 tomaron la definición socialista y comunista común al resto de las corrientes de izquierda, en especial al marxismo. Sin embargo, el contenido anarquista de esta definición es diametralmente opuesto al que postuló Marx.
Para Marx, el socialismo surge de el acrecentamiento de las fuerzas productivas que existen en la sociedad capitalista a partir de la introducción de una técnica que el mismo capitalismo ya implementó, pero de manera parcial, porque está circunscrita a la estrecha propiedad privada. Esa técnica es la organización y la planificación científica de la producción, pero ahora sobre el conjunto de las fuerzas productivas. Para que esto sea históricamente viable es condición fundamental que las fuerzas productivas dejen de ser propiedad privada para transformarse en propiedad del conjunto de la sociedad. Será un avance o un nuevo salto histórico en el dominio del hombre sobre la naturaleza. La abundancia que resultará del control planificado de la producción por el conjunto de la sociedad y la eliminación de la propiedad privada permitirá la abolición definitiva de las clases y el desarrollo de una sociedad cualitativamente más libre e igualitaria.
Para el anarquismo, en cambio, la sociedad socialista o comunista surgirá a partir del retorno a la unidad productiva en menor escala, libremente autogestionada y autónoma. El intercambio libre de los productos por los productores directos será la condición que permitirá el surgimiento de una sociedad “libertaria” e “igualitaria”.
Lo que en realidad el anarquismo describe es el nacimiento del propio capitalismo en Europa y no una futura sociedad socialista. La unidad productiva autónoma que intercambia su excedente libremente con otros sectores productivos efectivamente consiguió construir una sociedad más libre e igualitaria que la sociedad feudal que la vio nacer. Esa nueva sociedad fue el capitalismo absolutamente más libre e igualitario que la vieja sociedad feudal con sus siervos de la gleba por un lado y las clases feudales privilegiadas coronadas por el rey por el otro. Es por eso que Marx definió al anarquismo como una corriente pequeño burguesa con un programa reaccionario (es decir que pretende dar vuelta atrás (reacción) la rueda de la historia). Expresa la crisis de la clase media y los sectores artesanales por el desarrollo ulterior del capitalismo; con el paso de la manufactura a la gran maquina y la consiguiente liquidación creciente de los sectores artesanales, campesinos y pequeño burgueses.
2.- El anarquismo en contra de todo Estado.
Al igual que el marxismo, el anarquismo rechaza la definición de un Estado neutro reconociéndole su carácter de clase. En la sociedad capitalista denuncian su carácter burgués. Esta definición acompañada de su rechazo implacable a las instituciones burguesas nos permite caracterizarla como una corriente pequeñoburguesa revolucionaria. Vale decir, una corriente pequeñoburguesa por su definición de socialismo y revolucionaria por su posición de denuncia y rechazo al Estado capitalista.
Sin embargo, el anarquismo rechaza la Dictadura del Proletariado. Es decir, la necesidad que tiene la clase obrera de oponer durante un periodo de la lucha en contra del capitalismo un Estado Obrero. El anarquismo puede compartir con el marxismo que luego de derrocado el capitalismo y destruido el Estado Burgués será necesaria la lucha militar frente a cualquier intento de restauración capitalista. Pero, esa resistencia la ven como una colaboración espontánea que surgirá de las propias comunidades individuales sin un control ni una conducción centralizada del poder obrero. Aquí es donde el anarquismo revela su carácter pequeñoburgués y reaccionario de manera más completa. El dominio social es ejercido a través de instituciones, pero esas instituciones no anulan, sino que permiten el ejercicio práctico y concreto de la dominación de una clase sobre otra. Para que la clase obrera pueda dominar la sociedad y a partir de ese dominio vencer todo intento de restauración es necesario que la clase obrera ejerza su poder a través de instituciones que le permitan imponer en la práctica ese dominio. Necesita instituciones que garanticen la defensa de la nueva sociedad de la restauración y por otro le permitan ejercer su dominio de la manera más democrática posible al interior de la propia clase obrera y sus aliados. Ese papel es que cumple el Estado Obrero con un régimen de democracia obrera o régimen leninista. Ese Estado se extinguirá, pero en la medida que el socialismo avance y se destruya el poder capitalista. El régimen leninista puede ser destruido o se dio esta anomalía histórica de que Estados Obreros jamás conocieron o han conocido un régimen revolucionario leninista, pero esto no invalida el hecho más que demostrado que sin Estado Obrero es imposible conquistar o defender el poder obrero. Tal vez esta sea una de las razones de por qué el anarquismo jamás tomó el poder en ningún lado y ni siquiera hayan colaborado permanente y lealmente para defenderlo.
El caso Kronstadt
Este breve suceso durante una de las peores crisis de la revolución rusa, cuando la burguesía imperialista se aprovechaba de y alentaba revueltas pequeñoburguesas para debilitar el poder obrero y soviético, nos ejemplifican que esta diferencia es una de las fundamentales.
Kronstadt fue una fortaleza militar importante que jugó un papel activo en varios pasajes de la historia revolucionaria de ese país. Sin embargo en 1921, a casi cuatro años del triunfo de la revolución de octubre, se amotinó con la consigna de soviet libres (es decir libres del poder central soviético y bolchevique) y más raciones alimenticias. La falta de apoyo obrero en Petrogrado, ciudad en que estaba alojada esa fortaleza militar, determinó el triunfo bolchevique en contra de ese alzamiento dirigido y alentado en parte por los anarquistas. Lo que estaba en juego era que la clase obrera soviética perdiera el control sobre una de las fortalezas que custodiaban uno de los dos centros urbanos más importante del poder soviético y con ello se decidiera trágicamente la suerte de la revolución rusa. No sucedió así, porque el Estado obrero fue superior a todos los ataques imperialistas, a todas las revueltas pequeñoburguesas de la que ese suceso era una más, y por supuesto, superior al método anarquista de “resistencia” espontánea y descentralizada por fuera y como vimos opuesto al poder de un Estado Obrero.
3.- El abstencionismo político, el colectivo y los símbolos.
La mecánica que utilizan los anarquistas para elaborar su política en realidad es bastante sencilla. Como de lo que se trata es de destruir el poder existente construyendo un poder descentralizado por sobre las clases consideran un avance cualquier paso que ellos opinan que se dirige en tal sentido.
Por ejemplo, por principio no intervienen en las elecciones burguesas porque, según ellos, es incluirse en el sistema. No les importa si la clase obrera y las masas lo hacen o no. Ven una sola cara del proceso. La cara de la maniobra, la falsedad, el carácter antidemocrático de fondo del sistema. No ven la otra parte, la parte que señala que a pesar de lo anterior, el voto es una conquista que la clase obrera considera suya por un periodo más o menos amplio de su lucha en contra del capital. Abandonan a la clase obrera y las masas populares en esos periodos de la lucha de clase, cuando el centro de esa lucha adquiera las forma distorsionada del proceso electoral burgués, fortaleciendo en los hechos a las fuerzas políticas reaccionarias y defensoras del sistema que obviamente se presentan como alternativas al desgaste del gobierno de turno y de sus aparatos.
No disputan la conducción del conjunto de la clase obrera y de las masas a través de sus organizaciones constituidas, sino que construyen siempre o casi siempre sus propias organizaciones paralelas: sindicatos anarquistas, colectivos anarquistas en las universidades y los estudiantes secundarios, etc.
No les importa o casi nunca les importa disputar las masas considerando su actual nivel de organización, movilización y conciencia.
Ellos disputan a las masas, pero a través de la confrontación de fuerzas opuestas y separadas que se fortalecerán o debilitarán por simple rechazo o simpatía en la acción o lucha cotidiana. El que vota contra el que anula; el sindicato “tradicional” contra el sindicato anarquista, el centro de alumno contra el colectivo anarquista, los que simplemente marchan con el que se enfrenta en cada momento con la represión; el que come en un Mc Donald con el que lo saca por la fuerza en una acción ultra.
Lo anterior lo acompañan con un fetichismo extremo a los símbolos. No entienden que si bien son importantes en la lucha de clases y son construidos como objeto de dominación o liberación según sea el caso, la realidad demuestra que no existe una relación lineal entre ellos, sino que guardan una relación muchas veces contradictoria y de crisis entre los símbolos el sujeto que los asume. Curas que se han hecho revolucionarios y que en su combate cotidiano cargan una cruz, personas que se visten de tal forma que pareciera ser muy progresiva o reaccionaria, pero en realidad son lo opuesto a lo que aparentan, escuchan cierta música considerada reaccionaria o incluso entran a las cadenas de restoranes yanquis y son grandes combatientes revolucionarios.
La sociología moderna se ha encargado de alimentar esta ideología anarquista, porque la lucha en contra de los símbolos desligada del resto de la lucha de clases es una forma de canalizar el descontento hacia lo marginal, sacar a una vanguardia mayoritariamente juvenil y muchas veces combativa de la disputa al interior de las organizaciones de masas y del propio cauce normal de la lucha de clases con sus niveles actuales de organización movilización y conciencia. Naomí Klein escribió un voluminoso libro –No logo- que describe con lujo de detalles la forma en que la clase obrera asiática sostiene la expansión de las trasnacionales en esa zona del planeta. No existe interés alguno por parte de ella en impulsar la solidaridad de clase internacional. Su objetivo es simplemente que la clase media de los países imperialistas no consuman productos de marca por la carga moral que encerraría el portar una zapatillas fabricadas por niñas de trece años que duermen y comen en condiciones de semiesclavitud al otro lado del mundo.
4.- ¿Es posible la unidad con el anarquismo?
Por la amplitud y variedad del movimiento anarquista no podemos dar una respuesta definitiva a este punto. Nosotros venimos de hacer una unidad gremial muy positiva con compañeros que se reivindican anarquistas en la FESOL. En términos de unidad de acción también avanzamos, entre otros hechos, cuando intervenimos de manera común en un 21 de mayo en Valparaíso con esos mismos compañeros. Sin embargo, en lo que respecta a unidad partidaria el tema es mucho más complejo, pues para que esa unidad superior sea posible se requiere que existan una serie de puntos de acuerdo que con ellos, salvo raras excepciones, son difíciles de alcanzar.
a.- Unidad de clase. Es el punto de partida, porque jamás nos planteamos construir una organización política común con partidos u organizaciones de otra clase que no sea la obrera. Cuando no por su composición de clase, por su programa, el anarquismo es pequeñoburgués. Ellos no aspiran, al igual que nosotros, a que la clase obrera dirija y gobierne a través de sus organizaciones democráticas. Más aún casi nunca están dispuestos a subordinarse a la clase obrera y sus organizaciones. Y esta es la principal diferencia de fondo que nuestra organización tiene con los anarquistas.
Con la pequeñoburguesía y sus representantes podemos gobernar en un gobierno obrero y campesino por ejemplo, El partido Bolchevique lo hizo hasta mediados de 1918 con un partido pequeñoburgués: los Eseristas de izquierda, dirigidos por una mujer, Spiridónova. Pero, eso nunca puso a la orden del día la fusión de eseristas y bolcheviques. De hecho fueron las diferencias de clase lo que a poco andar los llevó a romper. Precisamente cuando la crisis obligaba a tener una propuesta obrera clara frente a los ataques imperialistas. Ese partido asesinó al embajador Alemán en la Unión Soviética en el momento en que el Gobierno bolchevique y la mayoría en los Soviet habían resuelto firmar una paz muy onerosa con el imperialismo alemán. El asesinato buscaba provocar por la vía de un hecho político lo que no habían logrado imponer democráticamente en la asamblea de los soviet.
Moreno lo describe así este problema en sus “Tesis sobre el guerrillerismo”:
“El surgimiento de direcciones pequeñoburguesas independientes del stalinismo que han dirigido revoluciones triunfantes, como fue en su momento el castrismo y es ahora el sandinismo, puede llevarnos al error de creer que con estas direcciones y sus organizaciones nos une una estrategia común: la de hacer la revolución política contra el régimen burgués de turno e independizar al país del imperialismo. Sería un error grave, ya que no tenemos ninguna estrategia común con esas direcciones pequeñoburguesas independientes del stalinismo. Ellas, como cualquier dirección pequeñoburguesa, oscilan entre la burguesía y la clase obrera. Juegan, ora un papel progresivo, ora un papel reaccionario. Pero a la larga es inevitable que traicionen a la revolución, en algún punto del proceso revolucionario, por esa profunda razón de clase: son pequeñoburguesas”. Para insistir más adelante
“Incluso si esas direcciones, acorraladas entre el ascenso de masas y la agresión imperialista, se ven obligadas contra su voluntad a expropiar a la burguesía y establecer un estado obrero, como hizo Castro, tampoco tenemos con ellas una estrategia común. Para nosotros, las revoluciones nacionales son momentos de la revolución socialista internacional. La constitución de estados obreros tiene como objetivo fundamental y prioritario construir una palanca poderosísima para ayudar al desarrollo de la revolución mundial. Esas direcciones, precisamente por ser pequeñoburguesas, son nacionalistas, no internacionalistas. Cuando toman el poder, hacen lo imposible por no expropiar y no ponen jamás el país al servicio de la extensión de la revolución. Y, si expropian, establecen un régimen totalitario para desmovilizar a las masas y dedicarse a “construir el socialismo en el propio país”. No hay, en consecuencia, ninguna coincidencia estratégica, por cuanto nuestra estrategia es opuesta a la de ellos: instaurar en el estado obrero un régimen leninista, el único que, apoyándose en la autoorganización y movilización democrática de los trabajadores, tiene como finalidad central el desarrollo de la revolución socialista internacional.” b.- Unidad programática y de principios. El programa y los principios son los de una clase que el partido expresa de forma coherente en tanto representante de los intereses de dicha clase. Es por eso que diferencias en este nivel nos lleva irremediablemente a diferencias insalvables en el terreno del programa y los principios.
Por programa entendemos el objetivo y las tareas que el movimiento de masas asume para conseguir dicho objetivo. Se ordenan alrededor de dos polos. La situación actual y el objetivo superior. Diferencias en el objetivo nos lleva a estructurar y defender en la práctica programas distintos. Si nuestro objetivo es el socialismo en un solo país, es evidente que la solidaridad internacional y la unidad de los países que expropian a la burguesía es un aspecto sin importancia. Lo opuesto sucede cuando el objetivo programático fundamental es el socialismo mundial. Ahí puntos programáticos como la federación de repúblicas socialistas de América latina o el apoyo a las luchas de los pueblos del mundo son fundamentales.
Por principios entendemos aquellas medidas programáticas, organizativas y políticas que jamás violamos para no traicionar nuestra lucha.
Moreno consideró que la unidad que él impulsó con Lambert y la OCI francesa en 1981 había sido una unidad sin principios, porque a pesar de que se había efectuado alrededor de un programa que él había redactado y que reivindicaba como esencialmente correcto no incluía un tema de principios: jamás apoyar políticamente ni integrar un gobierno de frente popular. Hacerlo nos liquida como dirección genuina de la clase para conseguir el objetivo del socialismo.
Los anarquistas que reivindican a muerte su actuación en la revolución española nunca critican el hecho de que un sector muy importante de ellos ingresó al gobierno republicano burgués de frente popular y que incluso a partir de él toleró la represión a los trotskista y anarquistas que siguieron luchando. Trotsky, en cambio, rompió con el POUM que se reivindicaba trotskistas precisamente alrededor de su actitud de apoyo a este gobierno al que terminaron integrando. El principio se demostró correcto porque ese gobierno de Frente Popular, al contrario de ayudar a avanzar a la clase obrera al socialismo, la paralizó frente al avance de la contrarrevolución que, con Franco, terminó por imponerse.
c.- Unidad en la línea política. La táctica de un partido es, según Lenin “El sentido y el carácter de su agitación política” Como vimos más arriba con el anarquismo tenemos una forma diametralmente opuesta de ordenar nuestra táctica lo que nos dificulta impulsar casi ninguna actividad o campaña política común. Este punto hace imposible no sólo la unidad orgánica sino que dificulta hasta la simple unidad táctica con ellos.
d.- Construir un partido para dirigir la revolución al triunfo. Todas las diferencias anteriores concluyen luego en una diferencia organizativa fundamental. El instrumento político que los marxistas le proponemos a la clase obrera y a los revolucionarios es totalmente distinto al que proponen los anarquistas. Mientras ellos construyen colectivos que se coordinan sólo para los eventos, marchas y acciones culturales o de otro tipo. Nosotros proponemos una organización permanente con una estructura que permita actuar en todas las condiciones, en los momentos de mayor “libertad” y más “pacíficos” de la lucha de clases hasta los períodos más agudos de la lucha de clases y la toma del poder. Un partido centralizado para actuar y democrático para construir su línea y forjar su dirección. Sin embargo, reconocemos que no todos los grupos anarquistas construyen colectivos. Existen quienes construyen verdaderos partidos. Es el caso de la mayoría de los grupos anarco comunistas.
5.- ¿Por qué y cuándo defendemos al anarquismo?
Es muy satisfactorio constatar que en lo relativo a la defensa del anarquismo de un ataque del gobierno o el régimen capitalista existe en nuestra organización unanimidad. Lo que intentaremos aquí es precisar las razones y los límites de esa defensa.
El criterio es la propia lucha de clases. Defendemos al anarquismo o cualquier corriente política si con esa defensa ayudamos al fortalecimiento de la clase obrera y sus intereses inmediatos o históricos. No lo hacemos cuando vemos que en la disputa es la clase obrera los que intenta avanzar sobre las posiciones desorganizadoras, de derecha o ultra izquierdista (según sea el caso) del anarquismo o cualquier otra corriente política.
Si el ataque al anarquismo viene del Estado burgués tomamos como un principio su defensa porque impajaritablemente ese ataque perseguirá objetivos políticos en contra de la clase obrera y sus intereses ya sea porque prepara la represión directa o porque lo utiliza como golpe de efecto frente al eventual atraso de la conciencia de la clase obrera o las masas populares para justificar su ulterior represión. Lo mismo hacemos si viene de la burocracia y de la izquierda reformista que los utiliza para justificar su giro hacia el gobierno burgués de turno. Como el PC que acordó con el gobierno la represión de estos sectores en la pasada marcha del 11 de septiembre en Santiago. O lo utiliza para golpear al activismo de izquierda que crece en el sindicato o la organización gremial. Como lo hace normalmente Martínez que ataca a los activistas de izquierda para mejor traicionar a los trabajadores y usufructuar de la organización gremial de todos los trabajadores.
En cambio cuando el anarquismo refleja los interese de la pequeñoburguesía y los sectores más marginales en contra de la clase obrera y su derecho a avanzar no sólo no lo defendemos, sino que, ayudamos a que la clase obrera se libere lo más rápido posible y con el menor costo de los elementos desorganizadores. Puede suceder en una negociación salarial por ejemplo o una movilización o de manera más dramática como sucedió durante el levantamiento de Kronstadt en la Rusia soviética y revolucionaria de aquellos años.
Ahora bien, en la defensa o el ataque expresamos siempre los intereses más generales de la clase obrera de manera clara y explicita y las diferencias que con ellos mantenemos y que son un obstáculo inmediato para el avance de los trabajadores y las masas populares. En el caso concreto del actual ataque que el gobierno de Bachelet impulsa en contra de los ocupas explicitamos aquella diferencia que dificultan el avance de los trabajadores y alimenta o justifica la acción de la burguesía. Por eso, junto con defenderlos y exigir su libertad sin condiciones nos delimitamos de su política constante de enfrentar violentamente a la represión sin importar el sentido ni la composición de la marcha o movilización.
Felipe López 1 de octubre de 2006

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola soy Rracoga , te contesté en el foro del Podemos y no he recibido respuesta. Tengo 45 años y soy anarquista hace 25 años. Si bien es cierto puedo reconocer un intento de aporte a lo que todos queremos , una alternativa real para cambiar este sistema de raíz , no es menos cierto que este articulo refleja un total desconocimiento sobre el anarquismo, simplismos , sofismas , caricaturizaciones. En contraposición pretende anexar un comportamiento sacro santo hacía las formas archiconocidas de organización , las mismas que han demostrado a través de la historia una profunda incapacidad para generar la ansiada libertad de las masas. Los partidos y su nomenclatura. Nos pretenden seguir vendiendo la pomada sobre manifiestos , programas , lideres y cuanto mas mínoria que trepa a hacerse cargo de una revolución socialista , que de socialista terminan siendo nada , ¿ la URSS? ¿ China ? , ¿ Cuba ? , por favor , terminemos con esos conceptos de socialismo . Esa idea de los socialistas autoritario solo han generado dolor y esclavitud en quienes dicen liberar , solo han generado retraso en el movimiento social. ¿ No sería bueno ya que revisaran si realmente son revolucionarios ?
Salud